Condenado por acceder y manipular la cuenta de Tuenti de una amiga

Logo de TuentiA finales del mes pasado, un joven fue condenado por el Juzgado de lo Penal número 2 de Pamplona a una pena de 6 meses de prisión y a pagar una multa de 1.080 euros como autor de un delito de revelación de secretos. El sujeto en cuestión accedió sin consentimiento a las cuentas de Tuenti y de correo electrónico de una conocida. No contento con ello, cambió la configuración de privacidad (de “sólo amigos” a “todo Tuenti”), colgó fotos de mujeres desnudas y cambió las claves de acceso para que la titular no pudiese entrar.

La pena solicitada por el Ministerio Fiscal era de 18 meses de cárcel más 6.000 € de multa, quedando rebajada por conformidad a la señalada en el párrafo anterior. La conformidad está regulada en el art. 801 LECrim., y permite al acusado reducir su condena a cambio de admitir los hechos imputados, aceptar la pena más grave solicitada por el Ministerio Fiscal o la acusación particular, y asumir las eventuales responsabilidades civiles. Si se trata de su primera condena, al ser esta menor a 2 años de cárcel no ingresará en prisión.

El delito de revelación de secretos está contemplado en los arts. 197 y siguientes del Código Penal:

1. El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales o intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación, será castigado con las penas de prisión de uno a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses.

2. Las mismas penas se impondrán al que, sin estar autorizado, se apodere, utilice o modifique, en perjuicio de tercero, datos reservados de carácter personal o familiar de otro que se hallen registrados en ficheros o soportes informáticos, electrónicos o telemáticos, o en cualquier otro tipo de archivo o registro público o privado. Iguales penas se impondrán a quien, sin estar autorizado, acceda por cualquier medio a los mismos y a quien los altere o utilice en perjuicio del titular de los datos o de un tercero.

Este delito deriva del derecho a la intimidad personal y familiar recogido en el art. 18 de la Constitución. Para generar responsabilidad penal basta con el hecho de descubrir los secretos de otra persona, o de interceptar sus comunicaciones, ambos sin consentimiento. No es necesario, por tanto, que la información se haga pública para que haya delito. El delito se agrava cuando el infractor tuvo relación con el secreto como consecuencia de su profesión u oficio (médicos, abogados, sacerdotes…).

No sé cómo consiguió este chico la contraseña, pero en general es algo más fácil de lo que parece. Averiguar una clave depende de dos factores: la habilidad del “cazador” y el descuido de la “presa”. Cuanto mayor sea el primero, menos necesario será el segundo, y viceversa. Personalmente, por lo que veo a mi alrededor tengo la impresión de que la gente es excesivamente descuidada con sus claves, hasta que ya es demasiado tarde. Yo tengo un truco infalible: uso siempre la palabra “incorrecta”. Así no tengo que acordarme más que de una palabra y, si la olvido o me equivoco, la propia página me ayuda diciendo: “su contraseña es incorrecta”. Bromas aparte, no podemos evitar que haya ataques contra nuestras cuentas, pero sí podemos tomar precauciones para que sean mucho más seguras:

  • Crea una contraseña larga: ocho caracteres como mínimo. Asimismo emplea todo tipo de caracteres (mayúsculas, minúsculas, números y símbolos), y acuérdate de cambiarla con un mínimo de frecuencia (por lo menos, dos veces al año).
  • No uses palabras completas ni otras combinaciones “evidentes”: nada de nombres de la página, de usuario, tu nombre real o el de tu mascota. También hay que evitar cumpleaños, aniversarios, números de teléfono, DNI…
  • Nunca utilices la misma contraseña para más de un sitio web: no todas las páginas guardan las contraseñas con el mismo celo, y te expones a que caigan todas tus cuentas en cuanto alguien averigüe la de una.
  • Si ves que se te acumulan las claves, puedes usar un gestor de contraseñas. Hay varios programas y servicios que almacenan los nombres de usuario y claves de los distintos sitios web, y tú sólo tienes que recordar la clave maestra del gestor.
  • Desconfía de los mensajes y correos que te pidan la contraseña. Aunque parezcan legítimos, ni Hacienda, ni tu banco, ni nadie con un mínimo de seguridad va a pedirte la clave por correo electrónico.
  • Toma precauciones en lugares y ordenadores públicos: procura que nadie te mire por encima del hombro, y acuérdate de cerrar sesión cuando uses un ordenador ajeno; en este último caso, si además de no cerrar sesión le das a “guardar contraseña” en el navegador, el que venga después tiene mi beneplácito para entrar y causar los estragos que estime oportunos.
  • No reveles jamás tu contraseña a nadie; ni a tu familia, ni a tu pareja ni a tus amigos, por muy buenos que sean. Que otra persona conozca tus claves no es una demostración de confianza, es una estupidez. Si por cualquier motivo necesitas que alguien acceda a alguna de tus cuentas, cambia la contraseña en cuanto puedas. En caso contrario te expones a que la revelen por accidente, a que entren por curiosidad o a que se hagan con ella si por os enemistáis en el futuro.
Concierto de David Bisbal en Almería (2009)

David Bisbal en concierto. Foto de J. A. Blaya

Llegados a este punto, más de uno pensaréis: “Sí, suena bastante razonable; supongo que debería hacerlo, pero me da mucha pereza. Después de todo, y aunque me conozcan, ¿quién va a ser capaz de averiguar mi contraseña si no se la digo?”. David Bisbal, por poner un ejemplo, ya tiene su respuesta.

En mi modesta opinión, es mejor tomarse estas ligeras molestias a tener que lamentar la pérdida de todo lo que conserváis en el correo electrónico, Tuenti, Facebook, Twitter… y eso en el mejor de los casos. Por último, os recomiendo que echéis un vistazo al ranking de las 25 peores contraseñas de internet en 2011. Aunque las palabras sean inglesas, creo que se capta la idea.

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¿Coarta Twitter la libertad de expresión?

Logo oficial de TwitterA estas alturas supongo que todo el mundo se habrá enterado del revuelo montado a partir de la supuesta “censura” de Twitter. Las quejas empezaron a raíz de un artículo publicado en el blog oficial de dicha red social el jueves 26 de enero (actualizada al día siguiente para aclarar cualquier tipo de duda), pero para entender completamente la situación actual es necesario conocer la historia desde el principio. Justo hace un año, el 28 de enero de 2011, Twitter publicaba en su blog oficial un artículo titulado “Los tweets deben fluir“, del que extraigo los siguientes fragmentos (la traducción y la negrita son mías):

Casi todos los países están de acuerdo en que la libertad de expresión es un derecho fundamental. Muchos, además, consideran que dicha libertad conlleva ciertos límites y responsabilidades.

En Twitter hemos identificado nuestros propios límites y responsabilidades. Hay tweets que eliminamos, como tuits ilegales y spam. Sin embargo, intentamos aplicar estas excepciones de manera restrictiva para que sirvan a una regla más amplia e importante: nos esforzamos por no suprimir tuits en base a su contenido. Para más información sobre lo que admitimos o no, por favor visita nuestra página de ayuda.

Seguimos trabajando por la transparencia cuando eliminamos tweets por razones legales. Remitimos todas las notificaciones de retirada por copyright a @chillingeffects, y ellos están tuiteándolas en estos momentos desde @ChillFirehose. Continuaremos incrementando nuestra transparencia en este sentido, y te invitamos a que nos transmitas tu opinión si crees que no hemos alcanzado nuestros objetivos en lo que a libertad de expresión respecta.

Hasta aquí todo normal, ¿no? Nuestra libertad y nuestros derechos tienen límites, incluso los fundamentales. Cuando dos derechos fundamentales entran en conflicto decidir cuál prima es, en la mayoría de las ocasiones, una decisión que ha de tomar el Juez tomando en consideración las circunstancias del caso.

Nadie ha protestado cuando, por ejemplo, Twitter ha cumplido con las leyes eliminado tuits con enlaces a pornografía infantil. Repito: es bueno que haya cierto control sobre el ejercicio de la libertad de expresión. Pues bien, hace dos días y de nuevo en su blog oficial, Twitter anunciaba cambios en su política de eliminación de contenido (de nuevo, la traducción y la negrita son mías):

Dado que seguimos creciendo internacionalmente, entraremos en países que tienen diferentes concepciones sobre los contornos de la libertad de expresión. Algunos difieren tanto que no podremos establecernos allí. Otros son similares pero, por razones culturales o históricas, restringen ciertos tipos de contenido como Francia o Alemania, que prohíben la apología del nazismo.

Hasta ahora, sólo podíamos cumplir con los límites de esos países eliminando el contenido de forma global. A partir de hoy, tenemos la capacidad retroactiva de retener el contenido de los usuarios en un país específico, mientras lo mantenemos disponible para el resto del mundo. También hemos diseñado un procedimiento para comunicar con total transparencia a los usuarios qué contenido es retenido y por qué.

(…) Como parte de dicha transparencia, hemos ampliado nuestra colaboración con Chilling Effects para compartir esta nueva página, http://chillingeffects.org/twitter, que facilita el encontrar noticias relacionadas con Twitter.

Encontraréis más información en nuestras páginas de ayuda, tanto en nuestra Política como en vuestra Configuración de Cuenta. (…) Los tweets deben seguir fluyendo.


Inexplicablemente, empezaron a aparecer todo tipo de quejas
. Que si a Twitter no le importa la libertad de expresión, que si se ha vendido a sus nuevos accionistas árabes, que tendría que irse de los países que lo censuren, que estaba doblegándose ante China a cambio de más cuota de mercado como hizo Google en su día, que sin un Twitter como antes no veríamos más primaveras árabes… También nació una iniciativa para no hacer uso de la red social durante las 24 horas del día de hoy, bajo el hashtag #TwitterBlackOut. Desde aquí quiero felicitar el compromiso de todos los activistas que están aguantándose las ganas de tuitear en estos momentos (reconozco que yo no he podido resistir la tentación), aunque creo que lo que de verdad va a cambiar esta “grandísima injusticia” es la petición de Actuable.

Ballena de error de TwitterIronías aparte, lo más preocupante de todo es ver a tantos y tantos periodistas, tan sensibles a la hora de blandir la libertad de expresión como desganados a la hora de contrastar y documentarse con un mínimo de rigor, publicar sin ningún rubor titulares como “Twitter corta sus alas“. Incluso Reporteros Sin Fronteras emitió un comunicado mostrándose “muy preocupada por la decisión de Twitter de cooperar con la censura“. En realidad, hoy la censura en Twitter es menor que ayer.

Twitter no controla los tweets antes de su publicación al considerar que es algo inviable a la par que poco deseable. Pero eso no significa que estén exentos de cumplir con las leyes de aquellos países en los que operan. La alternativa es el cierre, y no siempre hace falta que haya un juez de por medio para dar problemas a empresas de este tipo. Como dice Ricardo Galli: “Es muy fácil reclamar que otros se jueguen su empresa y no acaten las leyes de los países donde están presentes, para que nosotros no tengamos que molestarnos ni en buscar un proxy. No me refiero sólo a Irán o China (donde esos gobiernos directamente impedirían el acceso a Twitter, en vez de recurrir a procedimientos judiciales o de notificación), incluso a países como España, donde ni hace falta un juez para poner en aprietos legales a Twitter. ¿Qué deberían hacer cuando reciban una notificación de la Comisión SindeWert? ¿Ignorarla o hacerle caso? ¿Irse de España? ¿Eliminar completamente esos tweets en vez de dejarlos accesibles en otros países donde no es ilegal poner un enlace? (como China, por ejemplo)“.

Una de las quejas más razonables que he podido leer es que, si diseñas una herramienta para la censura estado por estado, los gobiernos empezarán a usarla. Sin embargo, conviene recordar que los países que más trabas ponen a la libertad de expresión hace muchos años que saben perfectamente cómo hacer uso de su soberanía a tales efectos. Por poner un ejemplo, ¿alguien se acuerda de los problemas que tuvo RIM en Oriente Próximo?

Lo que sí debemos hacer los usuarios de Twitter es permanecer vigilantes a través de Chilling Effects. Si Twitter empieza a obedecer órdenes judiciales y a restringir el acceso a tweets que alaban el sabor de la vaca asada en India, o que critican a  Kim Jong Un en Corea del Norte, queremos saberlo inmediatamente. Sobre los modos de saltarse las restricciones y leer los tweets aún no se sabe demasiado, pero cabe la posibilidad de que puedan evadirse usando un proxy como Tor o, símplemente, cambiando el país en tu perfil. En cualquier caso, no hay que olvidar que los amigos de la censura no trabajan en Twitter, y que es absurdo achacarle a cualquier empresa o persona que cumpla con las leyes; las mismas leyes, por cierto, que todos estamos obligados a cumplir.